Agricultores europeos paralizan Bruselas y redoblan el rechazo al acuerdo UE–Mercosur
diciembre 19, 2025
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Miles de productores bloquearon Bruselas para exigir más fondos de la PAC y frenar el pacto entre la Unión Europea y Mercosur, en plena cumbre política.
Miles de agricultores y ganaderos de distintos países de la Unión Europea volvieron a ocupar este jueves el centro de Bruselas, Bélgica, para manifestarse contra el acuerdo comercial con Mercosur y advertir sobre los posibles recortes a la Política Agraria Común (PAC), uno de los pilares históricos del bloque comunitario.
La protesta, que comenzó al mediodía, reunió a más de 10.000 productores, entre ellos delegaciones llegadas desde España, Francia, Italia y Europa del Este.
Cientos de tractores ingresaron a la capital belga y bloquearon arterias clave, generando un colapso del tránsito y enfrentamientos con la policía, que respondió con cargas y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
La movilización coincidió con una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que se desarrolla en Bruselas, centrada principalmente en el financiamiento a Ucrania en el contexto de la guerra con Rusia.
Sin embargo, el debate sobre el acuerdo con Mercosur se coló en la agenda política ante la presión social creciente y la proximidad de una eventual firma del pacto.
Acuerdo comercial entre Europa y América
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que involucra a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, lleva más de 25 años de negociaciones y es considerado estratégico por la Comisión Europea.
No obstante, enfrenta una fuerte resistencia del sector agrícola europeo, que teme una competencia desleal y una caída de los precios internos debido al ingreso de productos sudamericanos.
Los agricultores denuncian que las importaciones provenientes de Mercosur no cumplen con los mismos estándares ambientales, sanitarios y laborales exigidos dentro de laUnión Europea, lo que, según sostienen, coloca al campo europeo en una posición de clara desventaja.
Bajo ese reclamo, exigen la aplicación de “cláusulas espejo” que obliguen a los productos importados a respetar las mismas normas que rigen para los productores locales.
A esta preocupación se suma el posible recorte del presupuesto de la Política Agraria Común para el período 2028–2034. Las organizaciones del sector consideran que una reducción de los fondos de la PAC pondría en riesgo la viabilidad económica de miles de explotaciones familiares y comprometería la seguridad alimentaria del bloque.
Durante la jornada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mantuvo una reunión con representantes de Copa-Cogeca, la principal organización agrícola europea.
Aunque la funcionaria calificó el encuentro como “productivo” y prometió un apoyo “fuerte y sostenido” al sector, los manifestantes aseguraron que no se sienten escuchados.
“Esto no termina hoy. Aunque la protesta acabe, la lucha continúa”, advirtió Copa-Cogeca en un mensaje difundido en redes sociales, en el que reiteró sus tres demandas centrales: frenar el acuerdo con Mercosur, garantizar una financiación suficiente de la PAC y simplificar las normativas que afectan al sector productivo.
La conversación en el Parlamento Europeo
Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
En paralelo, el Parlamento Europeo avanzó esta semana en la definición de cláusulas de salvaguardia que permitirían a la Comisión intervenir si las importaciones agrícolas desde América del Sur generan un daño significativo al mercado interno.
Estas medidas contemplan la posibilidad de suspender temporalmente beneficios comerciales ante subas abruptas de importaciones o precios anormalmente bajos.
Desde Mercosur, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, elevó la presión política al advertir que, si el acuerdo no se firma en el corto plazo, podría quedar definitivamente archivado.
La declaración añadió tensión a un escenario ya marcado por divisiones internas dentro de la Unión Europea, donde países como Francia mantienen fuertes reservas.
Las consignas de la protesta reflejaron el nivel de malestar del sector. “Nuestro fin = vuestra hambre”, podía leerse en uno de los carteles colocados sobre un ataúd simbólico, una imagen que resume el temor de los agricultores a quedar relegados en nombre de acuerdos comerciales globales.
Mientras las negociaciones continúan en los despachos de Bruselas, el campo europeo dejó en claro que no piensa ceder sin garantías concretas.
La pulseada entre apertura comercial y protección del sector agrícola vuelve a exponer las tensiones estructurales dentro de la Unión Europea.