Ucrania extiende la guerra naval y ataca en el Mediterráneo a un buque ruso
- diciembre 19, 2025
- 0
Ucrania lanzó su primer ataque en el Mediterráneo contra un barco de la flota fantasma de Rusia, en un intento por frenar sus exportaciones de petróleo.
Ucrania lanzó su primer ataque en el Mediterráneo contra un barco de la flota fantasma de Rusia, en un intento por frenar sus exportaciones de petróleo.
Por primera vez desde el inicio de la guerra, fuerzas ucranianas atacaron en el Mediterráneo a un buque perteneciente a la denominada “flota fantasma” rusa, utilizada por Moscú para eludir sanciones y mantener sus exportaciones energéticas.
Según informaron fuentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), el ataque se realizó con drones aéreos contra una embarcación que navegaba en aguas internacionales.
El hecho fue confirmado a medios locales como Ukrinform y Ukrainska Pravda, que señalaron que el buque no transportaba carga en el momento del impacto.
Se trata del primer golpe ucraniano fuera del mar Negro contra estos navíos, que suelen operar bajo banderas extranjeras para ocultar su origen ruso.
Hasta ahora, el SBU había llevado adelante acciones similares mediante drones navales en aguas cercanas al litoral ucraniano.
De acuerdo con las autoridades de Kiev, el barco fue alcanzado a más de 2.000 kilómetros del punto más cercano del territorio ucraniano. El mensaje estratégico es claro: Ucrania busca demostrar que puede golpear intereses clave de Rusia lejos del frente de batalla tradicional.

Kiev intenta debilitar la capacidad rusa de seguir financiando la guerra a través de la exportación de petróleo, una de las principales fuentes de ingresos del Kremlin pese a las sanciones occidentales.
Desde el gobierno ucraniano sostienen que los ataques son legales, ya que apuntan contra embarcaciones que violan regímenes sancionatorios internacionales.
Sin embargo, estas acciones generan preocupación entre países con fuerte dependencia del comercio marítimo.
Turquía, aliada diplomática de Ucrania, ya había advertido tras ataques previos en el mar Negro que este tipo de operaciones podrían provocar una escalada peligrosa para la seguridad naval.
La respuesta de Rusia no tardó en llegar. Moscú bombardeó un barco mercante en el puerto ucraniano de Odesa, intensificando la tensión en una región clave para las exportaciones de granos y mercancías.
El presidente turco, Erdogan, reiteró esta semana que los ataques cruzados representan “una seria amenaza para la seguridad marítima”, mientras la guerra se proyecta cada vez más allá de las fronteras ucranianas.