La ONU advierte que 2024 marcó un punto crítico para los niños atrapados en conflictos armados
diciembre 28, 2024
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La ONU alerta que millones de niños sufren violencia, desplazamiento y hambre en conflictos globales, con Sudán entre los escenarios más graves.
ONU advirtió que 2024 se convirtió en uno de los años más devastadores de la historia reciente para los niños que viven en contextos de guerra.
Según una evaluación publicada por UNICEF, el impacto de los conflictos armados alcanzó niveles sin precedentes y expuso a millones de menores a la violencia, el desplazamiento forzado y la pérdida de derechos básicos.
El informe señala que casi el 19 % de los niños del mundo, más de 473 millones, vive actualmente en zonas afectadas por conflictos.
Además, al menos 47,2 millones fueron desplazados por la violencia, una cifra que refleja el mayor número de crisis simultáneas desde la Segunda Guerra Mundial. Escenarios como Palestina, Myanmar, Haití y Sudán concentran algunos de los casos más graves.
UNICEFsostuvo que los conflictos armados provocaron un aumento alarmante de violaciones a los derechos de la infancia.
Miles de menores murieron o resultaron heridos, mientras que millones quedaron fuera del sistema educativo, sin acceso a vacunas esenciales y expuestos a la desnutrición severa.
En zonas de guerra activa, la violencia directa contra los niños se intensificó. En Gaza, miles de menores murieron o resultaron heridos durante los combates.
A su vez, organismos humanitarios documentaron un incremento sostenido de casos de violencia sexual contra mujeres y niñas en múltiples conflictos.
Haití representa uno de los ejemplos más extremos: durante 2024, las denuncias de violencia sexual contra niños aumentaron un 1.000 %, según datos de Naciones Unidas.
Los menores con discapacidad enfrentaron un riesgo aún mayor, ya que los conflictos los expusieron de manera desproporcionada a abusos, abandono y violaciones sistemáticas de sus derechos.
Educación gravemente interrumpida
El impacto de la guerra sobre la educación infantil alcanzó niveles críticos. UNICEF estimó que más de 52 millones de niños en países afectados por conflictos no asisten a la escuela.
En la Franja de Gaza y en amplias zonas de Sudán, los menores perdieron más de un año completo de escolarización.
Ucrania, la República Democrática del Congo y Siria, los combates dañaron, destruyeron o reutilizaron escuelas con fines militares, lo que dejó a millones de estudiantes sin acceso a entornos seguros de aprendizaje.
La inseguridad persistente en torno a los centros educativos agravó una situación ya frágil y redujo drásticamente las posibilidades de continuidad escolar.
Hambre y desnutrición en aumento
Es por ende que el organismo alertó sobre el crecimiento acelerado de la desnutrición infantil en zonas de conflicto.
La violencia armada interrumpió los sistemas alimentarios, forzó desplazamientos masivos y bloqueó el acceso de la ayuda humanitaria, lo que profundizó el hambre entre los más vulnerables.
En Sudán, las autoridades declararon hambruna en el norte de Darfur, la primera desde 2017. Para 2024, los organismos internacionales estimaron que más de medio millón de personas en cinco países afectados por conflictos enfrentarán los niveles más extremos de inseguridad alimentaria.
Catherine Russell, directora ejecutiva del organismo
Sistemas de salud bajo amenaza
Los conflictos también deterioraron gravemente el acceso a la atención sanitaria. Alrededor del 40 % de los niños no vacunados o insuficientemente vacunados vive en países parcial o totalmente afectados por la guerra.
Esta situación elevó el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión y la poliomielitis.
El impacto en la salud mental infantil resultó igualmente devastador. La exposición prolongada a la violencia, la destrucción y la pérdida de familiares provocó depresión, trastornos del sueño, ansiedad, miedo persistente y conductas regresivas o agresivas en millones de niños.
“Desde casi todos los puntos de vista, 2024 fue uno de los peores años registrados para los niños en conflicto en la historia de UNICEF”, afirmó Catherine Russell, directora ejecutiva del organismo.
“Esta no puede convertirse en la nueva normalidad. El mundo no puede permitir que una generación entera crezca como daño colateral de guerras sin control”, concluyó.