Bad Bunny hace historia en el Super Bowl 60 con un show latino que incomodó a Trump
- febrero 9, 2026
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Bad Bunny revolucionó el Super Bowl con una fiesta latina sin precedentes, mientras Trump criticó el show y la NFL celebró récords de audiencia.
Bad Bunny revolucionó el Super Bowl con una fiesta latina sin precedentes, mientras Trump criticó el show y la NFL celebró récords de audiencia.
El Super Bowl 60 ya quedó marcado como uno de los más memorables de la historia, no solo por la contundente victoria de los Seattle Seahawks sobre los New England Patriots por 29-13, sino por el espectáculo de medio tiempo que transformó el mayor escenario deportivo del mundo en una celebración vibrante de la cultura latina.
El protagonista absoluto fue Bad Bunny, quien se robó todas las miradas con un show que mezcló música, identidad y un fuerte mensaje político.
Ante más de 75.000 personas en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y una audiencia global que superó los 120 millones de espectadores, el artista puertorriqueño se convirtió en el primer intérprete mayoritariamente en español en liderar en solitario el show de medio tiempo del Super Bowl. Un hito que la NFL venía esquivando desde hacía décadas y que finalmente se concretó en una de las ediciones más comentadas del evento.

Benito Antonio Martínez Ocasio apareció en escena con “Tití me preguntó”, desatando una explosión de ritmo que no bajó durante los 13 minutos que duró su presentación.
El estadio se transformó en una postal caribeña: una plantación de caña, carritos de comida, tienditas de barrio, una boda improvisada y una pickup formaron parte de la escenografía que celebró la vida cotidiana de América Latina.
Vestido de blanco y con una versión caribeña del uniforme de football americano, con el apellido OCASIO y el número 64 en la espalda, Bad Bunny rindió homenaje a los barrios y caseríos que marcaron su identidad artística.
En un popurrí de éxitos como “Yo perreo sola”, “Voy a llevarte pa PR”, “EoO” y “Mónaco”, también recordó a leyendas del reguetón como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee.
La presentación contó con invitados de alto perfil. Lady Gaga sorprendió al público con una versión salsera de “Die with a Smile”, que dio paso a “Baile inolvidable” y “Nuevayol”.
Más adelante, Ricky Martin aportó uno de los momentos más cargados políticamente al interpretar “Lo que le pasó a Hawái”, interrumpido por la explosión de “El apagón”, una de las canciones más combativas del repertorio reciente de Bad Bunny.
El mensaje fue claro. En un contexto marcado por la retórica antimigratoria del presidente estadounidense Trump, el show se erigió como una afirmación de orgullo latino. Con la bandera de Puerto Rico en mano, el artista denunció los problemas de infraestructura de la isla, territorio estadounidense desde 1898, y recordó la resiliencia de su pueblo.

Mientras figuras como Cardi B, Jessica Alba, Pedro Pascal y Young Miko bailaban desde una estructura que replicaba la “casita” de su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Bad Bunny lanzó un mensaje directo al público: “Si hoy estoy en el Super Bowl 60 es porque nunca dejé de creer en mí, y tú también deberías creer en ti”.
Lejos del estadio, la reacción política no tardó en llegar. Trump, quien siguió el partido desde Mar-a-Lago, Florida, calificó el espectáculo en redes sociales como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y se quejó de que “nadie entendió lo que este tipo estaba diciendo”.
No fue la primera vez que el mandatario criticó al artista, a quien ya había descalificado junto a Green Day por su postura crítica.
En Puerto Rico, en cambio, la presentación fue celebrada como un motivo de orgullo nacional.
En San Juan, cientos de personas se reunieron para ver el show en pantallas gigantes, conscientes de que uno de los suyos estaba ocupando el centro de la escena global.

El cierre fue tan simbólico como contundente. Tras cantar “Café con Ron”, Bad Bunny proclamó en inglés “God bless America”, enumeró uno por uno los países del continente y lanzó un balón de football con la inscripción “Together We Are America”, antes de despedirse con “DTMF”.
En el fondo del estadio, una frase resumía el espíritu de la noche: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.