Alvaro Arbeloa toma el mando en el Real Madrid luego de la salida de Xabi Alonso
- enero 12, 2026
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La llegada de Arbeloa al banco del Real Madrid redefine el poder interno del club .
La llegada de Arbeloa al banco del Real Madrid redefine el poder interno del club .
La designación de Álvaro Arbeloa como nuevo director técnico del Real Madrid inaugura una etapa distinta, marcada menos por la continuidad futbolística y más por el reordenamiento político y simbólico dentro del club.
El exdefensor, profundamente identificado con la estructura de poder de la institución y con la figura de Florentino Pérez, asume tras la salida de Xabi Alonso y coloca bajo revisión inmediata varias decisiones del ciclo anterior, entre ellas el rol del juvenil argentino Franco Mastantuono.
El cambio de entrenador se produjo tras una etapa de alta exigencia deportiva y escaso margen de error. La dirigencia entendió que el proyecto necesitaba una figura de confianza absoluta, alguien que conociera la lógica interna del club, sus códigos y su conducción vertical.

En ese contexto apareció Arbeloa, un hombre formado en la casa, con años de trabajo en las divisiones inferiores y un alineamiento total con la conducción presidencial.
Arbeloa no es un recién llegado. Disputó 238 partidos como jugador del Real Madrid hasta 2016 y, tras su retiro, inició un recorrido ascendente dentro de la estructura del club.
Desde 2018 ocupó distintos cargos: representante institucional, entrenador del Juvenil A, del equipo Sub-19 que compitió en la Youth League y, más recientemente, del Castilla. En ese proceso ganó seis títulos como entrenador, que se suman a los ocho que conquistó como futbolista, incluidos dos de Champions League.
Ese currículum deportivo se complementa con un capital político decisivo. Arbeloa es considerado un hombre de extrema confianza de Florentino Pérez, un dirigente que siempre valoró la lealtad interna por encima de cualquier otro atributo.
Durante su etapa como jugador, Arbeloa fue un defensor público del proyecto de José Mourinho, otro entrenador por el que el presidente del club mostró una afinidad especial.
Ese perfil combativo, alineado con una visión pragmática del fútbol, lo ubicó en la vereda opuesta al ideario de posesión y estética que dominó en el Barcelona de Xavi, Iniesta y Messi.
En el plano ideológico, Arbeloa nunca ocultó su postura. Mantuvo cruces verbales con referentes del fútbol catalán, como Gerard Piqué, y expresó posiciones políticas conservadoras dentro de España, lo que reforzó su identificación con sectores duros del madridismo.
En los últimos años también replicó de forma pública las críticas del club al estamento arbitral, una estrategia comunicacional impulsada desde los canales oficiales de la institución.
La llegada de Arbeloa también reactiva debates sobre su rol fuera del campo. Junto a su hermano Yago y con participación de capitales vinculados a la familia Pérez, fundó empresas de marketing y comunicación digital que trabajaron en proyectos relacionados con la imagen del club y de futbolistas.
Ese entramado empresarial, que incluyó la gestión de derechos de imagen de jugadores de elite y jóvenes del Castilla, generó cuestionamientos sobre posibles conflictos de intereses, ahora potenciados por su desembarco en el primer equipo.
En lo estrictamente futbolístico, Arbeloa representa una concepción moderna en métodos, con uso intensivo de tecnología para el análisis táctico y el seguimiento de entrenamientos. Sin embargo, su historial indica una preferencia por el orden, la disciplina y la fiabilidad por sobre el talento disruptivo.