El presidente Milei redefine su estrategia frente a la institución a cargo del fútbol en la Argentina
- febrero 13, 2026
- 0
La decisión de Milei de no asistir al sorteo del Mundial profundiza tensiones con la AFA y Tapia y reordena la agenda oficial.
La decisión del presidente Milei de suspender su viaje a Estados Unidos para asistir al sorteo del próximo Mundial abrió un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno argentino y la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino, entidad que regula, organiza y administra el fútbol profesional y amateur en el país.
La AFA es el organismo rector del fútbol en Argentina y funciona como asociación civil sin fines de lucro. Está afiliada a la FIFA y a la Conmebol, y tiene bajo su órbita la selección nacional —actual campeona del mundo— y todas las competencias oficiales locales, incluida la primera división. Desde 2017 es presidida por Tapia, quien conduce la institución en una etapa de estabilidad deportiva y fuerte protagonismo internacional.

El presidente Milei había previsto asistir a la ceremonia del sorteo del Mundial 2026 en Washington, un evento de alto perfil político y deportivo que reúne a autoridades gubernamentales y dirigentes del fútbol global.
Sin embargo, decidió cancelar su presencia en medio de un clima de tensión con la conducción de la AFA. La posibilidad de coincidir públicamente con Tapia fue considerada dentro del análisis previo a modificar la agenda.
El Gobierno impulsa desde el inicio de la actual administración un debate sobre la posibilidad de habilitar estructuras societarias alternativas en los clubes, particularmente la figura de Sociedades Anónimas del Fútbol (SAF).
Actualmente, los clubes argentinos funcionan mayoritariamente como asociaciones civiles sin fines de lucro, gestionadas por sus socios. El planteo oficial propone permitir, de manera voluntaria, que los clubes puedan transformarse o incorporar esquemas empresariales, similar a lo que ocurre en varias ligas europeas. La conducción de la AFA ha sostenido públicamente su preferencia por mantener el modelo tradicional.
La discusión tuvo capítulos regulatorios y judiciales. Una resolución vinculada a la Inspección General de Justicia habilitaba la participación de asociaciones civiles como accionistas en sociedades anónimas y la eventual transformación institucional.
La AFA recurrió esa normativa ante la Justicia y obtuvo un fallo que dejó sin efecto los artículos cuestionados. Tras esa decisión, el Gobierno optó por no avanzar en el corto plazo con un nuevo proyecto legislativo, confirmando que la iniciativa no figura entre las prioridades parlamentarias para 2026.
El viaje presidencial contemplaba además otras actividades diplomáticas y económicas. Milei tenía previsto participar de encuentros con líderes internacionales y referentes empresariales, e incluso explorar contactos bilaterales con autoridades de países que participarán del Mundial.

En paralelo, el intercambio de declaraciones públicas reflejó el distanciamiento. Desde el entorno de Tapia relativizan el conflicto y consideran que forma parte de la dinámica institucional entre gobiernos y la entidad que regula el fútbol.
El titular de la AFA ha recordado que la institución ha atravesado distintas gestiones presidenciales manteniendo su autonomía organizativa.
El contexto internacional agrega una dimensión adicional. El Mundial 2026, que se disputará en América del Norte, concentra la atención global y representa un evento de enorme impacto político, económico y simbólico.
Argentina llegará como defensora del título obtenido en Qatar 2022, lo que incrementa el interés en la preparación institucional y deportiva.
Durante una reunión oficial con el canciller de Israel en la Casa Rosada, se observaron camisetas del club platense en el despacho presidencial, un gesto interpretado como simbólico dentro del escenario actual.
Pese a las diferencias, el Gobierno aclaró que no impulsará intervenciones directas sobre la AFA ni nuevas acciones judiciales vinculadas a resoluciones recientes del Comité Ejecutivo.