Crisis política en Bulgaria: Zheliazkov renuncia tras ola de protestas y presión social
diciembre 12, 2025
0
Tras masivas protestas contra la corrupción y el manejo económico, el primer ministro Rosen Zheliazkov dimitió y dejó a Bulgaria al borde de nuevas elecciones en Europa.
El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zheliazkov, presentó este jueves la dimisión de su Gobierno tripartito tras semanas de protestas multitudinarias que exigían su renuncia en medio de fuertes cuestionamientos a sus políticas económicas y a la persistente incapacidad del Estado para combatir la corrupción.
“Hemos escuchado la voz de la sociedad”, afirmó Zheliazkov durante su anuncio ante un Parlamento profundamente dividido.
La dimisión llegó horas antes de que la Cámara votara una nueva moción de censura, la sexta desde que el Ejecutivo asumió el poder el 15 de enero.
Aunque el Gobierno confiaba en superarla, el propio Zheliazkov reconoció que “las decisiones del Parlamento solo tienen sentido cuando reflejan la voluntad del pueblo soberano”.
La caída del Ejecutivo ocurre en un momento especialmente delicado: Bulgaria se prepara para introducir el euro como moneda oficial el 1 de enero, en lo que debía ser un paso clave para su integración económica plena en Europa.
Sin embargo, el primer presupuesto elaborado en euros desató una ola de descontento por contemplar aumentos de impuestos, cotizaciones y tasas. La semana pasada, el Gobierno retiró su plan tras protestas masivas, pero esto no frenó la indignación ciudadana.
El país atraviesa una profunda inestabilidad política: ha celebrado siete elecciones nacionales en cuatro años —las últimas en octubre de 2024— sin lograr conformar mayorías sólidas.
En este contexto, la oposición europeísta PP-DB organizó tres manifestaciones consecutivas que convocaron a decenas de miles de personas, principalmente jóvenes, exigiendo la renuncia del Gabinete y la convocatoria de nuevos comicios, que serían los octavos desde 2021.
El porqué de la decisión
Parte del descontento se dirige contra figuras poderosas fuera del Ejecutivo: el ex primer ministro Boiko Borisov, líder del partido GERB, y el influyente oligarca Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y el Reino Unido por corrupción.
Aunque ninguno ocupa cargos ministeriales, ambos ejercen —según analistas locales— una influencia decisiva en las decisiones del Gobierno y en sectores clave del Estado, incluidos el sistema judicial, los servicios de seguridad y los medios de comunicación.
Durante la protesta de anoche, estudiantes proyectaron sobre la sede del Gobierno mensajes como “La mafia fuera del poder”, mientras miles coreaban: “¡Dimisión! Fuera Peevski y Borisov”. Una encuesta publicada el mismo jueves reveló que el 82% de los búlgaros reclama un cambio profundo en el modelo de gobierno, incluida una renovación del liderazgo político y una reforma judicial amplia.
El deterioro institucional de Bulgaria vuelve a quedar expuesto. Según el índice de percepción de corrupción de Transparencia Internacional, el país ocupa el penúltimo lugar en la Unión Europea, solo por encima de Hungría.
La renuncia de Zheliazkov abre ahora un nuevo capítulo de incertidumbre en el panorama político de Europa, donde la fragilidad democrática y el malestar social vuelven a instalarse con fuerza.