Google y la Inteligencia Artificial disparan sus emisiones: un desafío para el cambio climático
julio 4, 2024
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Las emisiones de Google suben casi un 50% en cinco años debido al consumo energético de la IA, complicando los objetivos de cambio climático.
El impacto ambiental de la tecnología sigue creciendo, y Google es un claro ejemplo. Según su último informe ambiental, las emisiones de gases de efecto invernadero de la compañía alcanzaron los 14,3 millones de toneladas de CO₂, un aumento del 13% respecto al año anterior y un 48% más que en 2019.
Este incremento se debe principalmente al uso intensivo de Inteligencia Artificial en sus productos y al elevado consumo energético de sus centros de datos.
En 2021, Google se comprometió a alcanzar “cero emisiones netas” para 2030. Sin embargo, la creciente demanda de Inteligencia Artificial ha generado un aumento significativo en el consumo eléctrico, dificultando el cumplimiento de los objetivos climáticos.
Los centros de datos, grandes estructuras que alojan información de aplicaciones, servicios web y herramientas de Inteligencia Artificial, requieren líneas de transmisión de alto voltaje y refrigeración constante, lo que explica gran parte del incremento en las emisiones.
El informe de la compañía reconoce la complejidad de alcanzar el objetivo de emisiones netas cero. “Nuestro planteamiento seguirá evolucionando y nos obligará a sortear grandes incertidumbres, como la que rodea al futuro impacto medioambiental de la Inteligencia Artificial, que es complejo y difícil de predecir”, señala el documento. Además, la transición hacia energía limpia será un factor clave para mitigar los efectos sobre el cambio climático
¿Google es el único culpable?
El aumento de emisiones por Inteligencia Artificial no es exclusivo de Google. Microsoft reportó un incremento del 29% en sus emisiones desde 2020 debido a sus inversiones en tecnologías de IA. La IA generativa, que produce contenido digital a partir de datos de usuarios, demanda enormes recursos, y la expansión de esta tecnología requiere cada vez más centros de almacenamiento, elevando la necesidad de energía.
Estudios de Bloomberg y SemiAnalysis indican que, para 2030, los centros de datos podrían consumir hasta un 4,5% de la generación mundial de energía. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que la demanda eléctrica total de estos centros podría equivaler al consumo de todo Japón en 2026.
Con estos números, queda claro que la adopción masiva de Inteligencia Artificial tiene un costo ambiental significativo. Para cumplir los compromisos de cambio climático, Google y otras empresas tecnológicas deberán equilibrar la innovación con la eficiencia energética y la inversión en energías renovables, buscando soluciones sostenibles que permitan continuar desarrollando IA sin comprometer al planeta.