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La ONU alerta por el estancamiento global del hambre y el agravamiento de la crisis en África

  • junio 28, 2024
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La ONU advierte que el hambre sigue en niveles críticos por tercer año consecutivo, con África como la región más afectada y lejos del objetivo Hambre Cero.

La ONU alerta por el estancamiento global del hambre y el agravamiento de la crisis en África

La ONU advirtió que el mundo atraviesa un preocupante estancamiento en la lucha contra el hambre, tras constatar que los niveles de subalimentación global se mantuvieron persistentemente altos durante los últimos tres años.

El fenómeno golpea con mayor fuerza a África, donde una de cada cinco personas padeció hambre en 2023, según el último informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI).

El estudio, elaborado por cinco agencias especializadas de las Naciones Unidas, reveló que alrededor de 733 millones de personas sufrieron hambre en 2023.

Esa cifra equivale a una de cada 11 personas en el mundo y refleja un retroceso histórico que aleja a la comunidad internacional del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2, que busca erradicar el hambre para 2030.

Las agencias responsables del informe —FAO, FIDA, OMS, PMA y UNICEF— sostienen que el planeta retrocedió al menos 15 años en términos de seguridad alimentaria, con niveles comparables a los registrados en la crisis de 2008-2009.

A pesar de avances puntuales en lactancia materna exclusiva y reducción del retraso del crecimiento infantil, los autores del estudio señalan que esos progresos no logran compensar el deterioro general.

En África, el problema adquiere una dimensión estructural. El informe indica que el 20,4 % de la población del continente padece hambre, mientras que el 58 % enfrenta inseguridad alimentaria moderada o grave.

En contraste, Asia mantiene una tasa estable del 8,1 %, aunque concentra a más de la mitad de las personas subalimentadas del planeta, y América Latina muestra una mejora relativa, con un 6,2 %.

Proyecciones para el 2030

Las proyecciones a mediano plazo profundizan la alarma. Si las tendencias actuales continúan, 582 millones de personas sufrirán hambre crónica en 2030, y la mitad de ellas vivirá en África.

Para la ONU, este escenario evidencia un estancamiento inaceptable, ya que esas cifras se asemejan a las existentes en 2015, cuando se aprobaron los ODS.

Más allá del hambre, el informe destaca que 2.330 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2023.

De ese total, 864 millones atravesaron situaciones extremas, en las que debieron pasar uno o más días sin ingerir alimentos. Aunque América Latina logró ciertos avances, África continúa siendo la región más afectada.

El acceso económico a dietas saludables sigue siendo otro desafío central. Según los datos más recientes, 2.800 millones de personas no pudieron costear una alimentación adecuada en 2022.

La brecha es particularmente marcada entre países de ingresos bajos, donde más del 70 % de la población no puede acceder a una dieta saludable, frente a poco más del 6 % en los países de ingresos altos.

El informe también alerta sobre la coexistencia de múltiples formas de malnutrición. Mientras la desnutrición infantil disminuyó lentamente, la obesidad en adultos aumentó de forma sostenida y alcanzó el 15,8 % en 2022.

De mantenerse la tendencia, el mundo superará los 1.200 millones de adultos obesos en 2030, lo que refleja la llamada “doble carga” de la malnutrición.

Las razones del porqué en la ONU

Para la ONU, este escenario responde a una combinación de factores que se potencian entre sí: conflictos armados, crisis climática, desaceleración económica e inflación persistente en los precios de los alimentos.

Estos elementos, sumados a la desigualdad estructural y a entornos alimentarios poco saludables, profundizan la vulnerabilidad de millones de personas.

El informe pone especial énfasis en la financiación como eje central para revertir la crisis. Las agencias reclaman inversiones más ambiciosas, eficientes y equitativas para transformar los sistemas agroalimentarios, reducir desigualdades y garantizar dietas saludables accesibles.

Sin un cambio profundo en la asignación de recursos, advierten, el objetivo de erradicar el hambre seguirá fuera de alcance, especialmente en África.

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