La Unión Europea da luz verde política al acuerdo con Mercosur y redefine su estrategia económica global
enero 9, 2026
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La Unión Europea respalda el acuerdo con Mercosur, un pacto clave para la economía europea en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas.
La Unión Europeadio un paso decisivo para concretar el acuerdo comercial con Mercosur, al lograr el respaldo político de una mayoría cualificada de sus Estados miembros.
La decisión abre el camino para la firma formal del pacto y consolida uno de los movimientos económicos y geopolíticos más relevantes de las últimas décadas para el bloque europeo, en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre y la redefinición de alianzas estratégicas.
El aval de los países comunitarios permite avanzar hacia la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales, integrando a la UE con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Más allá del impacto estrictamente comercial, Bruselas considera que el acuerdo fortalece su credibilidad como actor global capaz de cerrar pactos de largo alcance en un escenario internacional cada vez más fragmentado.
La votación reflejó, una vez más, las divisiones internas dentro del bloque. Francia mantuvo su rechazo, acompañada por otros países que expresaron reservas vinculadas al impacto del acuerdo en sus sectores agrícolas y productivos.
Sin embargo, el apoyo de economías clave permitió superar el umbral necesario para avanzar. Italia, que hasta último momento mantuvo dudas, terminó respaldando el pacto tras obtener concesiones específicas de la Comisión Europea.
Momento clave para el acuerdo
Desde las instituciones comunitarias, el mensaje fue claro. El acuerdo con Mercosur se presenta como una herramienta central para reforzar la autonomía estratégica europea y diversificar sus relaciones comerciales, en momentos en que la política exterior y económica de Estados Unidos atraviesa una etapa de repliegue y mayor unilateralismo. Para la economía europea, altamente dependiente del comercio exterior, ampliar mercados se convirtió en una prioridad estructural.
El pacto tiene una larga historia. Las negociaciones comenzaron en 1999 y atravesaron múltiples interrupciones, avances parciales y retrocesos.
En los últimos años, las exigencias medioambientales y las preocupaciones sobre la protección de los productores europeos ralentizaron el proceso.
El nuevo consenso alcanzado incluye compromisos adicionales en materia de sostenibilidad, control sanitario y mecanismos de salvaguarda para sectores sensibles.
Según estimaciones de la Comisión Europea, el acuerdo podría incrementar las exportaciones europeas en decenas de miles de millones de euros y generar cientos de miles de empleos, con beneficios particulares para la industria automotriz, la química, la farmacéutica y el sector de bienes de capital.
También se prevé una reducción significativa de aranceles para productos agroalimentarios europeos, lo que ampliaría su competitividad en los mercados sudamericanos.
Las protestas de agricultores en distintos países de la UE reflejan el temor a una competencia desigual y a un deterioro de las condiciones productivas locales.
Aunque Bruselas incorporó cláusulas de protección y mecanismos de reacción rápida ante posibles distorsiones del mercado, el sector rural continúa siendo uno de los principales focos de oposición.
Para Mercosur, el respaldo europeo representa una oportunidad histórica para consolidar su inserción en los mercados globales, atraer inversiones y diversificar su matriz exportadora.
Para la Unión Europea, el acuerdo simboliza una apuesta estratégica por el multilateralismo y por una economía abierta, en un mundo cada vez más marcado por la competencia.