Temporal inédito azota el sur de Europa y deja víctimas en España y Francia
- febrero 13, 2026
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La tormenta Nils golpea con fuerza a España y Francia, deja muertes, heridos y miles sin luz tras vientos e inundaciones extremas.
La violenta tormenta Nils dejó un saldo trágico en España y Francia, donde al menos tres personas perdieron la vida en distintos incidentes vinculados al temporal.
Los fuertes vientos, que superaron los 100 kilómetros por hora en varias zonas, y las lluvias persistentes provocaron inundaciones, caída de árboles, colapsos estructurales y cortes masivos de electricidad en amplias regiones del sur europeo.
En Francia, las autoridades confirmaron dos fallecimientos relacionados con el fenómeno climático. Un camionero murió luego de que un árbol atravesara el parabrisas de su vehículo durante el punto más intenso de la tormenta.

Un día después, otra persona perdió la vida tras caer de una escalera en el jardín de su casa, en un accidente atribuido a las condiciones meteorológicas adversas.
Los servicios de emergencia realizaron hasta 4.500 intervenciones en la franja sur del país y movilizaron a 2.200 bomberos para atender incidentes que incluyeron rescates, despeje de rutas y asistencia a viviendas anegadas.
El servicio meteorológico francés calificó a Nils como un fenómeno “inusualmente fuerte” y mantuvo la alerta roja por inundaciones en los departamentos de Gironda y Lot-et-Garonne debido al riesgo de desbordamiento del Garona.
Además, otros 19 departamentos permanecieron bajo vigilancia naranja ante la posibilidad de nuevas crecidas y daños estructurales. En la zona de Agen ya se registraron desbordamientos y las previsiones indicaron que el nivel del río podría seguir aumentando.
La empresa Enedis informó que alrededor de 450.000 hogares continuaban sin servicio, cifra que representaba la mitad de los 900.000 usuarios inicialmente afectados.
Unos 3.000 trabajadores participaron en las tareas de restitución, logrando restablecer el suministro al 50% de los clientes perjudicados en menos de 24 horas.
Las autoridades confirmaron la muerte de una mujer tras el derrumbe del techo de una nave industrial, mientras que en Cataluña el balance oficial ascendió a 86 heridos como consecuencia directa de la tormenta.
Las ráfagas de viento arrancaron árboles, derribaron farolas y dañaron infraestructuras en múltiples municipios.
En Barcelona, una mujer falleció luego de permanecer internada en el hospital Vall d’Hebron. En el mismo centro de salud continúa ingresado en estado grave un hombre de 68 años que sufrió fractura de pelvis y fémur, además de traumatismo torácico, tras la caída de una farola.
Otros casos graves incluyeron a un trabajador de la construcción de 56 años hospitalizado en Girona con una lesión severa en una pierna, con riesgo de amputación, después de que una pared colapsara sobre él.
Dos voluntarios de Protección Civil resultaron heridos por la caída de árboles en Sant Boi de Llobregat y permanecieron hospitalizados, uno en estado crítico y otro grave pero fuera de peligro. Otros voluntarios que habían sido ingresados con lesiones leves recibieron el alta médica en las horas posteriores.

Las escenas de devastación se repitieron en diversas localidades. Residentes del sur de Francia describieron una noche marcada por el ruido constante del viento, tejas desprendiéndose y contenedores desplazándose violentamente por las calles.
Comerciantes y vecinos relataron momentos de angustia ante la caída de árboles y daños en vehículos e inmuebles.
Se cancelaron vuelos, servicios ferroviarios y transbordadores en distintas regiones, mientras que varias rutas quedaron bloqueadas por árboles caídos o inundaciones. En Portugal, un viaducto sufrió un derrumbe parcial como consecuencia de la crecida de las aguas, lo que agravó la situación en la península ibérica.
Aunque la tormenta comenzó a desplazarse hacia el este y a alejarse del territorio francés durante el jueves, varias zonas continuaron bajo vigilancia por riesgo de nuevas inundaciones. Las autoridades pidieron a la población extremar precauciones y evitar desplazamientos innecesarios hasta que mejoren las condiciones meteorológicas.
El paso de Nils dejó al descubierto la vulnerabilidad de infraestructuras y comunidades ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Las muertes y los numerosos heridos en España y Francia reavivaron el debate sobre la necesidad de reforzar sistemas de prevención, alertas tempranas y planes de emergencia frente a eventos climáticos extremos que, según expertos, podrían volverse más frecuentes en el contexto del cambio climático.