Un político con un nombre polémico vuelve a ganar en Namibia
- noviembre 27, 2025
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La reelección de Adolf Hitler Uunona en Namibia reaviva el debate sobre los nombres heredados del pasado colonial alemán en África, y su peso simbólico hoy.
La reelección de Adolf Hitler Uunona en Namibia reaviva el debate sobre los nombres heredados del pasado colonial alemán en África, y su peso simbólico hoy.
La figura de Adolf Hitler Uunona, un político local de Namibia, volvió a captar la atención mundial tras consagrarse nuevamente en las elecciones regionales.
Su nombre, idéntico al del líder nazi responsable del Holocausto, genera polémica cada vez que participa en la vida política, aunque en su comunidad su presencia es habitual desde hace dos décadas.
El dirigente del partido gobernante SWAPO obtuvo su quinto mandato consecutivo como concejal de la circunscripción de Ompundja, en la región norteña de Oshana.
Desde 2004, Uunona ha ejercido el cargo sin interrupciones y, de acuerdo con reportes de medios locales, volvió a imponerse con holgura sobre sus competidores, como suele ocurrir en esta zona rural de menos de 5.000 habitantes.
La controversia que rodea a Adolf Hitler Uunona trasciende las fronteras de Namibia. Su nombre lo convierte en una figura llamativa en el escenario internacional y lo ha obligado a explicar reiteradamente el origen de esta elección familiar.

Según ha relatado, fue su padre quien decidió bautizarlo así, probablemente sin comprender la carga histórica, simbólica y moral asociada al nombre del dictador alemán. Durante su infancia, asegura que no era consciente de la connotación negativa que este generaba y que solo con el tiempo comprendió su impacto global.
Para evitar malentendidos, el político suele presentarse simplemente como Adolf Uunona y ha descartado cambiar su nombre legal, señalando que hacerlo a esta altura sería “demasiado tarde”.
La presencia de nombres de origen germánico no es extraña en África, especialmente en Namibia, que fue colonia alemana entre 1884 y 1915. Este pasado dejó huellas lingüísticas y culturales que persisten hasta hoy.
El caso suele despertar curiosidad en otros países, especialmente al compararse con normativas que regulan los nombres permitidos. Los registradores, con base en este principio, pueden negar la inscripción de nombres cuyo uso pueda generar problemas futuros de identificación o discriminación.
La reelección de Uunona, más allá de su nombre, revela un fenómeno social particular: cómo un legado colonial puede superponerse con la cotidianeidad de una comunidad, generando interpretaciones que para algunos resultan polémicas y para otros, simplemente parte de la tradición local.