Aranceles de Donald Trump: 50% sobre tierras raras de Brasil
julio 30, 2025
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Donald Trump aplicará un arancel del 50% a productos de Brasil, afectando minerales estratégicos. Bolsonaro y el Gobierno brasileño buscan proteger sus recursos frente a Estados Unidos.
“Tenemos que proteger todos los minerales ricos que ustedes quieren. Y aquí nadie pone las manos. Este país pertenece al pueblo brasileño”, afirmó el presidente de Brasil, Lula da Silva, el pasado 24 de julio, frente a la creciente presión de Estados Unidos sobre los minerales como el litio y el niobio.
Ese mismo día, se supo que Gabriel Escobar, encargado de negocios de la embajada estadounidense, se reunió con representantes del Instituto Brasileño de Minería (Ibram) y expresó interés en cerrar acuerdos para adquirir minerales considerados clave para la industria tecnológica y la transición energética.
Este es el tercer encuentro del año entre autoridades de ambos países para tratar la explotación de las llamadas tierras raras, un grupo de 17 elementos esenciales para baterías de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, misiles guiados, satélites, chips y telescopios espaciales.
Según el Servicio Geológico de EE. UU., Brasil posee la segunda reserva más grande del mundo, con cerca de 21 millones de toneladas, solo detrás de China.
Actualmente, Brasil exporta las materias primas sin refinar, pues carece de la tecnología necesaria para procesarlas a escala industrial, manteniéndose como un proveedor periférico frente a la creciente demanda global.
“Hace décadas, China decidió dominar toda la cadena productiva de tierras raras. Eso es lo que le falta a Brasil”, señaló Fernando Landgraf, profesor de la Escuela Politécnica de la USP.
La Casa Blanca observa con preocupación cómo China, que produce más del 60% y refina casi el 90% de estas materias, utiliza su posición estratégica. En abril, Pekín limitó la exportación de siete tipos de tierras raras y de imanes permanentes, evidenciando la vulnerabilidad de Estados Unidos, que tiene capacidad de refinación limitada y ha visto afectadas sus fábricas.
En respuesta, Trump busca diversificar fuentes. A finales de abril, firmó un acuerdo con Ucrania, aunque este país posee solo el 5% de las reservas mundiales. Aquí entra Brasil, que concentra el 23% de las reservas conocidas.
El Ministerio brasileño de Minas y Energía considera una oportunidad histórica desarrollar la industria de procesamiento de tierras raras y, al mismo tiempo, usar los recursos como moneda de negociación frente a los aranceles estadounidenses.
Tras un acuerdo reciente con la UE, Trump anunció que aplicará aranceles entre el 15% y el 20% a socios comerciales que no firmen un acuerdo con Washington.
China, el gran monstruo de Estados Unidos aliado de Brasil
En paralelo, autoridades económicas de Estados Unidos y China retomaron conversaciones en Estocolmo para extender la tregua arancelaria por tres meses. El senador Carlos Viana explicó que se busca separar la agenda económica de la política y mitigar las pérdidas de ambos países.
Sin embargo, la situación escaló recientemente: varios medios brasileños informaron que Trump estudia sancionar a tres jueces de la Corte Suprema con la Ley Magnitsky, lo que afectaría transacciones en dólares y tarjetas de crédito, generando un conflicto profundo entre Estados Unidos y Brasil.
El 28 de julio, Lula moderó su tono y pidió diálogo: “Espero que el presidente de Estados Unidos haga lo que hacemos en el mundo civilizado. Sentémonos, dejemos las diferencias de lado e intentemos resolverlas”. Asimismo, ordenó un estudio detallado de las riquezas del suelo brasileño, recordando que solo se ha explorado el 30% del potencial minero del país.
Brasil se considera un jugador clave en tierras raras gracias a sus reservas naturales, matriz energética limpia, territorio estable, tradición minera y conocimiento técnico acumulado.
Ahora el desafío es transformar ese potencial en desarrollo industrial, refinando los minerales y agregando valor antes de exportarlos.
Lula anunció la creación de una “comisión ultraespecial” para coordinar investigaciones y defendió que las empresas interesadas operen bajo control estatal: “Tenemos que autorizar que las empresas investiguen bajo nuestro control. Cuando encuentran el mineral, no pueden venderlo sin hablar con el Gobierno. Esto es nuestro, pertenece al pueblo brasileño”.