China eleva la tensión comercial y aplicará aranceles de hasta 42,7% a lácteos de la Unión Europea
diciembre 23, 2025
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China aplicará aranceles de hasta 42,7% a productos lácteos de la Unión Europea, en represalia por las tasas europeas a vehículos eléctricos chinos.
China anunció que impondrá aranceles provisionales de hasta el 42,7 % a productos lácteos importados de la Unión Europea, una medida que profundiza el conflicto comercial entre ambas potencias económicas y que se inscribe en una cadena de represalias cruzadas vinculadas al sector de los vehículos eléctricos.
Según informó el Ministerio de Comercio chino, los nuevos gravámenes entrarán en vigor el martes y alcanzarán a una amplia gama de productos, entre ellos leche, queso y nata procedentes del bloque europeo.
La decisión se basa en los resultados preliminares de una investigación iniciada en agosto de 2024, cuando se intensificaron las tensiones entre Beijing y Bruselas.
Durante esa investigación, China examinó las subvenciones otorgadas por los países de la Unión Europea a su industria láctea y a otros sectores agrícolas.
De acuerdo con el ministerio, las conclusiones iniciales indican que esas ayudas perjudicaron de manera significativa a los productores lácteos chinos, al distorsionar los precios y generar una competencia considerada desleal.
Los aranceles temporales oscilarán entre el 21,9 % y el 42,7 %, y se aplicarán a una cesta de productos que incluye quesos frescos y procesados, queso azul, leche y nata con un contenido de grasa superior al 10 % en peso.
Beijing aclaró que las tasas variarán según el producto y el país de origen dentro de la Unión Europea.
Una investigación que llevó a una decisión
La investigación sobre los lácteos forma parte de una estrategia más amplia de China en respuesta a las medidas adoptadas por Bruselas contra los vehículos eléctricos fabricados en el país asiático.
La Unión Europea llevó adelante una pesquisa sobre las subvenciones estatales chinas a ese sector y posteriormente impuso aranceles de hasta el 45,3 % a los autos eléctricos chinos.
Como contramedida, China abrió investigaciones adicionales sobre importaciones europeas clave, como el brandy y la carne de cerdo, e instó de manera reiterada a la Unión Europea a eliminar los aranceles aplicados a sus vehículos eléctricos.
En este contexto, la Comisión Europea expresó su preocupación por la decisión de Beijing. “La Comisión considera que la investigación se basa en alegaciones cuestionables y pruebas insuficientes, por lo que las medidas son injustificadas e injustificables”, declaró el portavoz comunitario Olof Gill.
Gill indicó que la Comisión Europea está analizando en detalle los fundamentos de la medida y que presentará observaciones formales ante las autoridades de China.
La Comisión es la encargada de gestionar las negociaciones comerciales en nombre de los 27 países que integran la Unión Europea.
El Ministerio de Comercio chino había detallado en agosto de 2024 que la investigación abarcó las subvenciones concedidas en el marco de la Política Agrícola Común de la Unión Europea, así como ayudas nacionales otorgadas por países como Italia, Irlanda y Finlandia a sus productores lácteos.
Las relaciones comerciales entre UE y China
Las relaciones comerciales entre China y la Unión Europea atraviesan un momento delicado, marcado por un fuerte desequilibrio en la balanza comercial.
El superávit chino frente al bloque europeo se convirtió en un tema central del debate político y económico en Bruselas.
El año pasado, el déficit comercial de la Unión Europea con China superó los 300.000 millones de euros.
La semana pasada, Beijing ya había anunciado aranceles de hasta el 19,8 % a las importaciones de carne de cerdo provenientes de la Unión Europea, niveles considerablemente inferiores a los aranceles preliminares que habían llegado al 62,4 %
En ese caso, China acusó al bloque europeo de dumping, al vender carne y subproductos porcinos a precios artificialmente bajos.
En julio, el gobierno chino también impuso aranceles de hasta el 34,9 % al brandy importado desde la Unión Europea, incluido el coñac francés, aunque varias marcas lograron exenciones parciales.
Pese al endurecimiento del conflicto, Gill aseguró que la Unión Europea sigue comprometida con mantener relaciones comerciales y de inversión constructivas con China.
Sin embargo, advirtió que existen preocupaciones de larga data que Bruselas exige que Beijing aborde, como el exceso de capacidad industrial, el uso de instrumentos comerciales considerados desleales y el persistente déficit comercial.