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Grave secuestro escolar en Nigeria reaviva tensiones y pone a prueba la respuesta internacional 

  • noviembre 25, 2025
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Más de 300 estudiantes fueron secuestrados en una escuela católica en Nigeria, un ataque que generó preocupación global y reacciones desde Estados Unidos y Donald Trump. 

Grave secuestro escolar en Nigeria reaviva tensiones y pone a prueba la respuesta internacional 

Más de 300 estudiantes fueron secuestrados de una escuela católica privada en el estado de Níger, en el centro-norte de Nigeria, en un ataque que volvió a exponer la grave crisis de seguridad que atraviesa el país.

El hecho, perpetrado por bandidos fuertemente armados, se convirtió en uno de los secuestros masivos más significativos del año y atrajo nuevamente la atención de la administración de Estados Unidos y del presidente Trump, quien ha denunciado reiteradamente la violencia religiosa y los ataques contra cristianos en territorio nigeriano. 

Aunque algunos alumnos lograron escapar en medio del caos, la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) confirmó que 303 estudiantes y 12 profesores fueron secuestrados, luego de actualizar la cifra inicial de 215 alumnos.

Según el reverendo Bulus Dauwa Yohanna, quien visitó la escuela St. Mary’s para reunirse con los familiares, otros 88 estudiantes “también fueron capturados mientras intentaban huir”, elevando el número total y sumando preocupación entre la comunidad educativa.

Qué dijeron desde Nigeria

El ataque generó una respuesta inmediata de las autoridades, que ordenaron el cierre temporal de varias escuelas federales y estatales del norte de Nigeria, una región históricamente golpeada por la actividad de grupos armados, bandas criminales y extremistas religiosos.

El secuestro se produjo solo días después de otro ataque en el vecino estado de Kwara, donde hombres armados irrumpieron en una iglesia, asesinaron a dos personas y secuestraron al pastor y a varios fieles. 

A estos episodios se suma el secuestro de 25 estudiantes en un internado femenino del estado de Kebbi, donde los atacantes asesinaron al subdirector. La frecuencia y brutalidad de estos incidentes han alimentado un clima de temor creciente. 

Eze Gloria Chidinma, una creadora de contenido local cuya hermana logró escapar del ataque, criticó duramente a las autoridades afirmando que “no están haciendo lo suficiente” para detener la ola de secuestros y violencia que afecta a miles de familias. 

El gobierno del estado de Níger condenó enérgicamente el ataque contra la escuela St. Mary’s, mientras que la policía informó que las fuerzas de seguridad se encuentran “peinando los bosques” de la zona en un intento por rescatar a los estudiantes.

Sin embargo, la inmensidad del territorio y la capacidad logística de los grupos armados dificultan las operaciones de búsqueda. 

La situación interna de Nigeria es compleja: el país enfrenta una multiplicidad de amenazas que incluyen ataques de extremistas islámicos, secuestros masivos utilizados para pedir rescates, tensiones étnicas y disputas entre agricultores y pastores por recursos de tierra y agua cada vez más escasos.

Mientras tanto, los familiares de los niños secuestrados esperan noticias en medio de la angustia. Los secuestros masivos, que en muchos casos buscan obtener rescates millonarios, se han convertido en una tragedia recurrente que el gobierno nigeriano no ha logrado frenar.

El comunicado de Estados Unidos

Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha expresado repetidamente su indignación por lo que él describe como una “masacre” sistemática contra cristianos.

Su administración calificó recientemente a Nigeria como “País de Especial Preocupación” bajo la Ley de Libertad Religiosa Internacional, una designación que se otorga cuando existen “violaciones sistemáticas, continuas y atroces de la libertad religiosa”. 

Bulama Bukarti, analista nigeriano de derechos humanos, sostuvo que tanto cristianos como musulmanes han sido víctimas de ataques: “Estos grupos extremistas han asesinado a cristianos, sí, pero también han masacrado a decenas de miles de musulmanes”, señaló Bukarti, subrayando la complejidad del conflicto. 

Su titular, Pete Hegseth, declaró que se reunió con el asesor de Seguridad Nacional de Nigeria, Mallam Nuhu Ribadu, para abordar la violencia contra cristianos y coordinar nuevas medidas de apoyo. “

Bajo el liderazgo de Trump, estamos trabajando activamente con Nigeria para poner fin a la persecución de cristianos por parte de terroristas yihadistas”, afirmó. 

La presión internacional aumenta, pero la solución parece lejana en un país donde los desafíos de seguridad se entrelazan con profundas tensiones sociales, religiosas y económicas. 

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