Italia endurece su ley de ciudadanía y deja afuera a miles de descendientes en la Argentina
marzo 29, 2025
0
Desde hoy, solo hijos y nietos de italianos podrán pedir la ciudadanía. La medida afecta especialmente a Argentina, donde miles tramitaban el pasaporte.
El Gobierno de Italia dio un giro histórico en su política de ciudadanía al aprobar un cambio legal que restringe drásticamente el acceso al pasaporte europeo más solicitado en Sudamérica.
Desde este viernes, únicamente los hijos y nietos de italianos podrán reclamar la nacionalidad, una decisión que deja afuera a miles de descendientes en Argentina, donde el trámite era visto como un puente directo hacia Europa y una oportunidad de movilidad internacional.
Hasta ahora, cualquier persona que demostrara tener un ancestro italiano vivo después de 1861 —cuando se fundó el Reino de Italia— podía iniciar el pedido bajo el principio de ius sanguinis. Eso permitía a descendientes de tercera, cuarta o incluso quinta generación obtener la ciudadanía.
Pero el Consejo de Ministros decidió cerrar esa vía: el reclamo de nacionalidad se limitará estrictamente a padres o abuelos.
El canciller italiano, Antonio Tajani, defendió la medida alegando un abuso del sistema: “Ser ciudadano italiano es algo serio. No es un juego para obtener un pasaporte que te permita ir de compras a Miami”.
Según el funcionario, los consulados estaban saturados por el aluvión de pedidos, en especial en Sudamérica. En la práctica, esto convertía al pasaporte italiano en uno de los más poderosos del mundo, al habilitar el ingreso sin visa a decenas de países.
¿Cómo impacta esto en Argentina?
El impacto en Argentina es inmediato. El Corriere della Sera publicó que los trámites de reconocimiento de ciudadanía en Buenos Aires pasaron de casi 20.000 en 2023 a 30.000 en 2024.
El mismo fenómeno se replicó en Brasil y Venezuela, pero el caso argentino fue paradigmático: largas esperas en los consulados, con turnos que demoraban años en asignarse, se convirtieron en una postal frecuente. Ahora, para miles de solicitantes, la puerta se cerró de golpe.
El Ministerio de Asuntos Exteriores en Roma asumirá directamente los trámites, lo que también genera incertidumbre para quienes sí cumplen los nuevos requisitos. Esto implica que los consulados ya no centralizarán la gestión, lo que podría agilizar o complicar aún más el procedimiento, según cómo se implemente.
Los antecedentes de endurecimiento ya venían de meses atrás. En octubre, el Ministerio del Interior había reinterpretado el ius sanguinis a partir de fallos judiciales. Esa reinterpretación establecía que si un ancestro italiano se naturalizaba en otro país —por ejemplo, como argentino— cuando su hijo era menor de edad, ese hijo también perdía automáticamente la ciudadanía, salvo que la reclamara al cumplir la mayoría de edad.
Este endurecimiento golpea de lleno a una tradición en Argentina, país que recibió a millones de inmigrantes italianos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Para muchos descendientes, el pasaporte no solo simbolizaba un vínculo con sus raíces, sino también la posibilidad de estudiar, trabajar o vivir en Europa sin restricciones.
El ejemplo Messi
El ejemplo del “caso Messi”, citado por la prensa italiana, expone la magnitud del cambio. El astro del fútbol pudo ser fichado como jugador comunitario en el Barcelona gracias a su tatarabuelo italiano que emigró a Rosario a fines del siglo XIX. Con la normativa actual, un caso así ya no sería posible: solo los nietos de italianos mantienen la puerta abierta.
La medida, presentada como una solución al colapso administrativo, es también un mensaje político. Busca frenar el “boom” de solicitudes que, según el Corriere della Sera, incrementó la cantidad de ciudadanos italianos de 4,6 millones a 6,4 millones en apenas una década. Tajani fue tajante: “Desde la medianoche no se puede pedir más la ciudadanía con las viejas reglas, solo hasta los abuelos italianos”.