Merz, Polonia y Alemania cierran fronteras en plena tensión migratoria
- julio 7, 2025
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Los gobiernos de Polonia y Alemania reintroducen controles fronterizos pese a Schengen. Habrá demoras y medidas extraordinarias para contener la migración ilegal.
Los gobiernos de Polonia y Alemania reintroducen controles fronterizos pese a Schengen. Habrá demoras y medidas extraordinarias para contener la migración ilegal.
El cierre temporal de fronteras entre Polonia y Alemania comenzó a regir este jueves con un despliegue masivo de efectivos de seguridad y controles estrictos en los principales pasos fronterizos.
La medida, que responde a la presión migratoria y a crecientes tensiones políticas en la región, podría extenderse más allá de los 30 días iniciales fijados por Varsovia.
Unos 800 guardias fronterizos, 300 policías, 200 gendarmes y 500 soldados de las Fuerzas de Defensa Territorial fueron movilizados para reforzar las fronteras polacas con Alemania y Lituania.
Todo esto ocurre pese a que el espacio Schengen garantiza la libre circulación en gran parte de Europa, aunque prevé excepciones en casos de “amenaza grave para el orden público o la seguridad interior”.
El ministro del Interior polaco, Tomasz Siemoniak, defendió la medida alegando que está dirigida a frenar la inmigración ilegal y no contra los ciudadanos europeos. “La Guardia de Fronteras y otros servicios tratarán de que estos controles sean lo más ligeros posible”, aseguró.

Las autoridades polacas informaron que el tráfico fronterizo avanza con relativa normalidad, aunque se registran pequeñas demoras. Los controles se enfocan en vehículos sospechosos, especialmente autobuses con vidrios polarizados o con mayor número de pasajeros.
El transporte internacional de mercancías pesadas no es el principal objetivo, aunque también puede ser sometido a inspecciones. Los migrantes serán devueltos al lado lituano, mientras se investiga la ruta utilizada y si existía una red más amplia detrás del intento de cruce.
Las autoridades recordaron que la frontera solo puede cruzarse en puntos designados: 52 con Alemania y 13 con Lituania. Intentar hacerlo fuera de ellos puede acarrear multas de hasta 500 zlotys (unos 118 euros) o incluso penas de prisión de hasta tres años, de acuerdo con el Código Penal polaco.
La decisión fue anunciada por el primer ministro Donald Tusk el 1 de julio, en coordinación con el canciller alemán Friedrich Merz, aunque no sin tensiones. “Nuestra decisión es irrevocable, independientemente de las emociones en las capitales de otros países”, subrayó Tusk.
El Gobierno polaco ya adelantó que probablemente solicitará una prórroga de otros 30 días a esta suspensión parcial del espacio Schengen, lo que mantiene la incertidumbre entre los viajeros frecuentes y las comunidades transfronterizas.
Tusk señaló que había advertido en varias ocasiones al canciller alemán sobre la creciente impaciencia de Polonia frente a la presión migratoria. La reintroducción de controles fronterizos refleja no solo un desafío de seguridad, sino también un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral entre Varsovia y Berlín, dos actores clave dentro de la Europa comunitaria.
Expertos advierten que, si la medida se prolonga, podría sentar un precedente delicado para otros Estados miembros en un contexto de crecientes tensiones migratorias y políticas.
Por ahora, los viajeros deben prepararse para verificaciones adicionales de documentos y eventuales retrasos en sus trayectos. La normalidad en los cruces dependerá tanto de la evolución de la presión migratoria como de la voluntad política de Polonia y Alemania de mantener el cierre más allá del mes inicial.