PIX: el sistema de pagos que enfrenta a Trump con Lula y despierta tensiones entre Brasil y EE.UU
octubre 2, 2025
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El sistema gratuito y digital es usado por el 80% de los brasileños y concentra la mitad de las transacciones. Su éxito generó choques entre Brasil, Donald Trump y Lula da Silva.
Cuando los brasileños realizan compras, la tradicional pregunta “¿efectivo o tarjeta?” ya no tiene tanto peso. En el país más grande de América Latina, la respuesta suele ser PIX, el sistema de pagos instantáneo, gratuito y digital que ha transformado la economía cotidiana.
Hoy, lo usa el 80% de los consumidores y representa la mitad de las transacciones financieras del país, según datos oficiales. Su crecimiento es tan notorio que se ha convertido en un modelo a nivel global.
Sin embargo, lo que comenzó como un mecanismo de inclusión financiera impulsado por el Banco Central de Brasil en 2020, se ha transformado en un conflicto político y comercial de escala internacional.
La administración de Donald Trump acusó a PIX de “socavar injustamente” a gigantes tecnológicas y financieras de Estados Unidos, como Visa, Apple, PayPal y Mastercard. Aunque no se presentaron pruebas concretas, la Casa Blanca anunció una investigación formal y lo incluyó en su ofensiva económica contra el gobierno de Lula da Silva.
El uso de PIX es simple: un vendedor muestra un código QR que el cliente escanea con su teléfono, o bien se entrega una “llave PIX”, que suele ser el número de celular del comerciante.
En segundos, el dinero cambia de manos sin intermediarios ni costos extra. Esta dinámica evita gastos por cambio de divisas y comisiones de tarjetas, algo que también aprovechan muchos argentinos durante sus vacaciones en el país vecino.
El sistema fue diseñado tras estudiar modelos en Estados Unidos, India y China, pero adaptado a las necesidades brasileñas. Lo revolucionario es su carácter inclusivo: cualquier persona con una cuenta bancaria —sea en un banco tradicional o en una fintech— puede usarlo.
Para millones de trabajadores informales o de bajos ingresos, PIX abrió la puerta a la digitalización de sus finanzas y al acceso a créditos que antes les estaban vedados.
El éxito de PIX preocupa a las multinacionales financieras. Según la Casa Blanca, al proteger la privacidad de los usuarios y no ceder datos de consumo, el gobierno de Brasil estaría “perjudicando” a firmas estadounidenses que dependen de esa información para desarrollar productos.
Trump vs Lula: un nuevo enfrentamiento
En paralelo, Donald Trump endureció el tono contra Lula y utilizó el tema para reforzar su agenda proteccionista. El exmandatario también aplicó nuevos aranceles, en un intento de condicionar la política exterior brasileña y blindar a su aliado Jair Bolsonaro, hoy investigado por intentos de subvertir el orden democrático.
Desde el Palacio del Planalto, la reacción fue inmediata. “¡PIX pertenece a Brasil y al pueblo brasileño!”, afirmaron en una campaña oficial que se volvió viral en redes sociales.
En un artículo publicado en The New York Times, Lula da Silva defendió el sistema como un logro soberano: “No podemos ser castigados por crear un mecanismo rápido, seguro y gratuito que fortalece la economía y facilita la vida de millones”.
En tres años, PIX ha alcanzado los 175 millones de usuarios, una cifra que lo convierte en una de las mayores innovaciones financieras recientes. Y, a diferencia de otros sistemas similares como Zelle en EE.UU., no cobra comisiones a individuos ni a pequeños comercios.
El conflicto por PIX simboliza la pugna entre modelos opuestos: uno gratuito y gestionado por un banco central, y otro basado en corporaciones privadas que lucran con cada transacción.
Lo que parece un debate sobre tecnología financiera es, en realidad, un nuevo capítulo de la tensión entre Estados Unidos y Brasil, con Donald Trump y Lula da Silva como protagonistas.