Los mercados apuestan por un giro histórico en Venezuela tras la captura de Maduro
enero 7, 2026
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Los bonos venezolanos saltan con fuerza tras la detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos, mientras crece la expectativa de un cambio político en Venezuela.
Los mercados financieros reaccionaron con euforia tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que reconfiguró de inmediato las expectativas sobre el futuro político y económico de Venezuela.
Los bonos soberanos y los títulos de la petrolera estatal PDVSA, que permanecían en default desde hace años, registraron subas históricas, impulsadas por la expectativa de un eventual cambio de régimen y una futura reestructuración de la deuda.
Los bonos venezolanos con vencimiento en 2027 subieron hasta 7 centavos por dólar, lo que representó un avance cercano al 22%, el mayor salto diario desde 2023.
Con esta suba, los títulos alcanzaron valores cercanos a los 40 centavos por dólar, el doble de lo que cotizaban apenas seis meses atrás, aunque todavía por debajo de las estimaciones de recuperación que manejan los inversores en un escenario de normalización económica.
Fondos de cobertura y gestores especializados en mercados emergentes venían acumulando deuda venezolana a precios de remate en los últimos meses, apostando a un endurecimiento de la presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Maduro.
Después de la captura: qué paso
La captura del mandatario durante el fin de semana, seguida por declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre un rol directo de Washington en la transición venezolana, aceleró de manera abrupta ese proceso.
Barclays revisó de forma extraordinaria su recomendación sobre los bonos de Venezuela, pasando de una postura negativa a una neutral en menos de un día. En un informe a clientes, la entidad reconoció que su análisis previo había quedado “completamente superado por los acontecimientos” tras la intervención estadounidense.
“La magnitud de la proyección de poder de Estados Unidos no estaba incorporada en los precios”, explicó Bradley Wickens, fundador del fondo Broad Reach Investment Management. “
El solo hecho de que Washington hable de dirigir temporalmente el proceso político en Venezuela cambia radicalmente el escenario. Vemos espacio para una suba adicional significativa”.
El fondo Broad Reach Master, con activos por unos 1.500 millones de dólares, acumula ganancias superiores al 5% en lo que va del año, tras haber subido un 12% en 2025.
Según Wickens, buena parte de ese rendimiento se explica por la fuerte exposición a bonos venezolanos, una apuesta que comenzó a construirse a fines de 2024 ante la expectativa de un cambio en la Casa Blanca.
El impacto también se sintió en las acciones de gestoras de activos con fuerte presencia en deuda emergente. Los papeles de Ashmore Group avanzaron hasta 14%, impulsados por la percepción de que la firma podría beneficiarse de una eventual normalización financiera de Venezuela.
En paralelo, el mercado tomó nota de un cambio en el discurso político dentro del país sudamericano. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, pasó de condenar duramente la captura de Maduro a plantear la necesidad de una “agenda de cooperación” con Estados Unidos, una señal interpretada por los inversores como un intento de reducir tensiones y facilitar una transición ordenada.
Acciones venezolanas
Algunos fondos ya comenzaron a moverse sobre el terreno. Ben Cleary, socio director de Tribeca Investment Partners, afirmó que enviará un equipo a Caracas para explorar oportunidades y evaluar activos.
El gestor señaló que estaría dispuesto a asignar hasta el 10% del capital de su fondo a inversiones vinculadas a Venezuela si el proceso político avanza de forma creíble.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo enormes. Cualquier recuperación para los acreedores dependerá de la reestructuración de unos 154.000 millones de dólares en deuda en default, que incluyen bonos soberanos, pasivos de PDVSA, préstamos bilaterales y fallos judiciales. La mayoría de los analistas coincide en que se tratará de un proceso largo y complejo.
Citigroup comparó el eventual proceso venezolano con la reestructuración de Grecia en 2012, subrayando la necesidad de un gobierno con legitimidad suficiente para negociar con los acreedores y aplicar reformas estructurales, probablemente con el respaldo del Fondo Monetario Internacional.
A pesar de esas incertidumbres, el optimismo domina por ahora el ánimo del mercado. Tras una década de colapso económico, sanciones y aislamiento internacional, los inversores apuestan a que la salida de Maduro pueda marcar el inicio de la reinserción de Venezuela en la economía global y poner fin a una de las crisis más profundas del hemisferio occidental.