Nuevo cierre del Oktoberfest de Múnich tras atentado
- octubre 1, 2025
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La Policía de Múnich cerró temporalmente el Oktoberfest tras hallar explosivos en un caso de disputa familiar que conmociona a toda Alemania.
La Policía de Múnich cerró temporalmente el Oktoberfest tras hallar explosivos en un caso de disputa familiar que conmociona a toda Alemania.
El Oktoberfest, la célebre fiesta de la cerveza que cada año atrae a millones de visitantes a Múnich, fue interrumpido este miércoles por una amenaza de bomba que obligó a desalojar temporalmente el recinto de Theresienwiese.
La Policía confirmó que la alerta estaba vinculada a un incendio ocurrido en el barrio de Lerchenau, donde fueron hallados artefactos explosivos en la vivienda de un hombre posteriormente fallecido. Las autoridades apuntan a un conflicto familiar como origen de los hechos.
De acuerdo con el alcalde de la ciudad, Dieter Reiter, una carta encontrada en el lugar del incendio confirmaba la capacidad del sospechoso para manipular explosivos y hacía referencia a un ataque durante el Oktoberfest. “La amenaza es concreta y debemos actuar con responsabilidad para proteger a los visitantes”, declaró.
El sospechoso, un ciudadano alemán, resultó gravemente herido tras el incendio y fue hallado en el lago Lerchenauer See, donde posteriormente murió.
Durante lo que la Policía calificó de “conflicto familiar”, resultaron heridas la madre y la hija del hombre antes de que este se quitara la vida. En su mochila también se encontraron explosivos, reforzando las sospechas sobre sus intenciones de perpetrar un atentado.

Este no fue el único incidente que alteró la tranquilidad del festival. El pasado sábado, el Oktoberfest también tuvo que cerrar de manera temporal debido a la masiva afluencia de personas, lo que generó escenas de pánico entre los visitantes. Algunos asistentes aseguraron haber temido “morir pisoteados” por la falta de control en la salida.
La Policía de Alemania informó que, tras varias horas de inspección, no se encontraron más amenazas en la zona del Theresienwiese y se permitió la reapertura del recinto.
Sin embargo, el episodio ha reavivado los temores de seguridad en torno al mayor festival popular del mundo, que cada día recibe a cientos de miles de personas.
El caso pone nuevamente en el centro del debate la necesidad de reforzar las medidas de control en grandes eventos, especialmente en un contexto en el que las autoridades alemanas reconocen estar bajo alerta permanente frente a riesgos de violencia y terrorismo doméstico.