Sarah Mullally será la primera mujer arzobispa de Canterbury tras el aval de Carlos III
octubre 3, 2025
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La Iglesia de Inglaterra hace historia con la designación de Sarah Mullally, la primera mujer en ocupar la arquidiócesis de Canterbury, con el respaldo de Carlos III.
La Iglesia de Inglaterramarcará un hito histórico en enero de 2026 con la entronización de Sarah Mullally como la primera mujer arzobispa de Canterbury, tras la aprobación de Carlos III, gobernador supremo de la Iglesia.
Su nombramiento simboliza un paso decisivo hacia la inclusión femenina en las más altas jerarquías del anglicanismo, una comunidad que reúne a más de 95 millones de fieles en 165 países.
El proceso, supervisado por la Comisión de Nominaciones de la Corona y respaldado por el Gobierno británico, culminará con la ceremonia en la Catedral de Canterbury, donde Mullally será oficialmente confirmada por el Colegio de Cánones.
Antes de su ordenación, Mullally, fue directora nacional de enfermería en el Gobierno británico, siendo la persona más joven en ocupar ese cargo. Por su aporte a la profesión, recibió el título de Dama.
En 2002 fue ordenada sacerdotisa y comenzó su labor pastoral en Southwark y Salisbury. En 2015 fue consagrada obispa sufragánea de Crediton y, en 2018, se convirtió en la primera mujer obispa de Londres, donde además ejerció como Decana de las Capillas Reales.
“A lo largo de mi carrera en la enfermería y en el ministerio cristiano he aprendido a escuchar profundamente, tanto a las personas como a los impulsos de Dios, buscando unir a la gente y traer esperanza y sanación”, señaló Mullally tras conocer su designación.
La ordenación de mujeres en la Iglesia de Inglaterra comenzó en 1994, mientras que la consagración de obispas se permitió en 2015. Actualmente, 40 de los 108 obispos en Inglaterra son mujeres.
“El anglicanismo puede ofrecer algo más silencioso, pero más fuerte que las certezas absolutas o el tribalismo”, expresó la nueva arzobispa.
El apoyo de Starmer ante la elección de Mullally
El primer ministro Keir Starmer subrayó la importancia del nombramiento: “La Iglesia de Inglaterra es esencial para este país. Sus iglesias, catedrales y organizaciones forman parte del tejido de nuestras comunidades. La nueva arzobispa desempeñará un papel clave en nuestra vida nacional”.
Mullally reemplaza a Justin Welby, quien dimitió en 2025 tras críticas por su gestión de un escándalo de abusos sexuales a menores en campamentos cristianos.
Un informe reveló que Welby no denunció a la policía los abusos cometidos por el abogado John Smith en las décadas de 1970 y 1980. Desde la publicación del informe, el Defensor del Pueblo ha recibido 223 nuevos testimonios, de los cuales 129 fueron considerados válidos.
“Como Iglesia, con demasiada frecuencia, hemos fallado en reconocer o tomar en serio los abusos de poder en todas sus formas”, admitió Mullally.
Pese a que solo el 12% de la población británica se identifica hoy como practicante, la Iglesia de Inglaterra mantiene su rol como religión oficial. Mullally asume el reto de equilibrar tradición y modernidad, proyectando una iglesia más inclusiva y en sintonía con los cambios sociales.